Sostenibilidad económica y cultural: las lecciones del Mantón de Manila

Por Susy Bello Knoll (*). Publicado en Cuaderno de Investigación No. 257 Facultad de Diseño y Comunicación Universidad de Palermo-Universidad de Salamanca

Resumen

Del diálogo interdisciplinario entre líneas de investigación del año 2024 se han generado valiosas contribuciones entre las que se encuentra lo referente al Mantón de Manila. Este trabajo analiza las lecciones en materia de sostenibilidad económica y cultural que brinda el derrotero de esta artesanía a través de los continentes y las sociedades que la han adoptado y transformado sin alterar su esencia y dándole una identidad diversa vigente hasta el día de hoy.

Palabras claves: sostenibilidad-cultura-mantón de manila-economía-sustentabilidad
*Abogada y contadora (Universidad de Buenos Aires), con una maestría en Derecho Empresarial y un doctorado en Derecho por la Universidad de Salamanca, España. Premio Extraordinario de Doctorado 2011-2012. Coautora en diez libros en inglés y español sobre Imagen y Derecho de la Moda. Ha dictado conferencias sobre Derecho de la Moda y Sostenibilidad en Argentina, Estados Unidos, Colombia, Perú, Chile, Paraguay, España e Italia. Coordina los Cuadernos de investigación sobre Derecho, Sostenibilidad y Diseño para la Universidad de Palermo (Argentina) y la Universidad de Salamanca (España). Dirige el Instituto de Derecho de la Moda del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal.

Sumario: Introducción. 1. ¿Qué es la sostenibilidad? 2. ¿Qué es la sostenibilidad económica? 3. ¿Qué es la sostenibilidad cultural? 4. El Mantón de Manila 5. Lecciones de sostenibilidad económica. 6. Lecciones de sostenibilidad cultural.

Introducción

En el año 2024 por impulso y sugerencia del Decano de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, Oscar Echevarría, comencé a trabajar en la idea de Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación en diálogo. Es decir, que algunas líneas de investigación vigentes como la que coordino, que lleva el Número 21 que se titula “Derecho y Diseño: Protección e Interdisciplina”, pudieran intercambiar miradas y saberes.

De ese trabajo colaborativo surgió el Cuaderno del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación No. 216 denominado “Diseño. Sustentabilidad. Derecho. Reflexiones Interdisciplinarias I” que tuve el placer de coordinar con la profesora Ximena González Elicabe de la línea de investigación No. 22 “Diseño, Artesanía y Patrimonio: Comunidades y Economía Creativa”.

En medio del intercambio le comenté a Ximena que la Conferencia Global de la Asociación Internacional de Consultores de Imagen (AICI), a la que pertenezco, se haría en el año 2025 en Manila por lo que estaba investigando sobre el mantón de Manila como homenaje a esa organización que cumple sus primeros 35 años, y es hoy, además, presidida por una mujer filipina, Olen Juárez.

Inmediatamante Ximena me comentó que dos investigadoras presentaban en el Cuaderno de su línea de investigación un trabajo sobre el mantón de Manila en la cultura andaluza al que accedí en el Cuaderno No. 235 “Diseño y Artesanía: Economía Creativa y Patrimonio para el Desarrollo de Comunidades II”, elaboración que será mencionada en este trabajo y que recomiendo leer.

Esa investigación fue realizada por dos egresadas de Bellas Artes de Málaga, Macarena Martínez Cardenas y Lidia Díaz Caro de modo que considero que, con este análisis, continúa el diálogo fecundo entre disciplinas y entre líneas de investigación.

1. ¿Qué es la sostenibilidad?

Si bien los términos sostenibilidad y sustentabilidad, a mi criterio, como ya lo he fundado (Bello Knoll, 2018), se pueden utilizar indistintamente, en este caso utilizaré el término sostenibilidad. En la oportunidad que fundaba mi posición decía que la lexicóloga Josefina Raffo había realizado la búsqueda en los corpus de prensa de la Academia Argentina de Letras de la República Argentina y así había descubierto una preferencia por sustentabilidad en Argentina y de sostenibilidad en España. Por ello, dado que el Mantón de Manila tuvo impulso global gracias al Galeón español que lo transportaba y que ha sido ese país el que lo adoptara como identitario de una región, elijo usar este término para ser coherente con la sostenibilidad cultural.

El desarrollo sostenible fue definido en el informe “Nuestro Futuro Común” del año 1987, elaborado por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, liderado por Gro Brundtland, ex Primera Ministra sueca, como:
«El desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades» (Naciones Unidas, s.f.).
Esta definición sigue siendo válida y reconocida globalmente. Aún hoy se sigue usando esta definición.

La sostenibilidad, según el citado informe, se basa en tres pilares principales:

  • El pilar económico
  • El pilar ambiental
  • El pilar social

Estos pilares se conocen informalmente como “las tres P” (PPP) por su sigla en inglés beneficios (profits), planeta (planet) y personas (people). Tres pilares que están en armonía con el ser humano en el centro.

Dentro del pilar social se incluye la cultura aunque hubo una gran discusión sobre la necesidad de incluirla como cuarto pilar.

Hoy se habla, sin embargo, de ESG por su siglas en inglés que suponen ambiente, sociedad y gobernanza. Prefiero seguir con el esquema de ambiente, sociedad y economía a los fines de este análisis.

En el año 2015, cada ser humano adquirió el potencial de contribuir a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas (2015).
Esta agenda, elaborada por numerosos líderes y organizaciones de la sociedad civil y firmada por 193 países en septiembre de 2015 en la Asamblea General de Naciones Unidas no solo resulta un compromiso para los países, sino también para las organizaciones y para cada individuo que habita el planeta que puede contribuir a lograr los objetivos de la misma.

En definitiva, todos los profesionales servimos a las personas y a las sociedades que habitamos, por lo que podemos contribuir significativamente a estos objetivos.

2. ¿Qué es la sostenibilidad económica?

Este pilar permite el desarrollo económico de manera productiva y competitiva, promoviendo una producción y consumo responsables (ODS 12) que satisfagan las necesidades actuales sin comprometer a las generaciones futuras.

Algunos principios clave trabajados por el Comité de Sustentabilidad de AICI (AICI, 2021) son:

  1. Estimular la competencia y la eficiencia en los mercados mediante el uso de nuevas tecnologías.
  2. Simplificar las estructuras administrativas.
  3. Desarrollar políticas de apoyo a la investigación e innovación en empresas e industrias.
  4. Fomentar la formación continua como instrumento de cohesión social y desarrollo personal.
  5. Mejorar los beneficios sociales, asegurando la sostenibilidad en su financiación.

3. ¿Qué es la sostenibilidad cultural?

El pilar social se centra en la equidad intergeneracional, adoptando una actitud socialmente responsable que garantice que las generaciones futuras tengan las mismas o mayores oportunidades que las anteriores. Esto incluye condiciones dignas en áreas como la educación, la salud, el conocimiento, la innovación y el acceso a la cultura (AICI, 2022).

Cultura, que, dentro del aspecto social, ocupa un lugar destacado. Las comunidades humanas son el lugar donde cada persona desarrolla su ser en relación con los demás. Es en este intercambio vivencial que los individuos crecen y se autorrealizan.

Sin embargo, recordemos, como indica Loza Ramírez (2023) que “la actividad artesanal, es realizada por personas físicas, familias o por organizaciones de las personas artesanas, en la mayoría de los casos, sin personalidad jurídica reconocida”. Es decir, difícilmente las expresiones culturales que se manifiestan a través de la artesanía encuentran caminos apropiados para la defensa de sus derechos. A nuestro criterio, tampoco resultan suficientes las convenciones internacionales que persiguen la protección de la diversidad cultural frente a los actos de apropiación cultural y se necesita mayor trabajo y compromiso por parte de todos los actores sociales incluidas las empresas y los gobiernos.

4. El Mantón de Manila

El origen del Mantón no es Manila, capital de Filipinas, sino de China y en particular de Macau o Guangzho. Sin embargo, era el puerto filipino de Manila donde las mercancías iniciaban su largo periplo a través de los mares (Arbues Fandoz et al., 2008).

El Mantón de Manila traza una ruta que inicia en Filipinas, llega a México (Latinoamérica) y continúa hacia España (Europa). Este producto se caracteriza por su calidad, excelencia y dedicación poniendo en cada puntada del bordado el sello de sus autores.

El camino trazado por el mantón entre Oriente y Occidente puede enseñar mucho en el día de hoy. Al decir de Alva (2016) resultó un puente entre Oriente y Occidente. Podemos aprender de este símbolo algunas enseñanzas.

Este producto puede darnos lecciones de sostenibilidad, tanto económica como cultural.
Los mejores negocios nacen de la responsabilidad  y el compromiso social como esta artesanía nos puede mostrar.

5.Lecciones de sostenibilidad económica

5.1. Primera lección: el servicio puede ser global e inclusivo.

Manila era una frontera entre dos mundos, parte clave del comercio global en la época colonial. El mantón fue un precursor de la globalización económica (Tradición María José, s.f.). La ruta del mantón, como he dicho conectaba Asia, América y Europa.

Nos dice Yuste López (2021) que “la feria del galeón en el puerto de Acapulco fue un ritual anual en el que, lejos de predominar las operaciones bajo las bases de la “libre concurrencia” eran los convenios privados los que señalaban las pautas a seguir en las operaciones de compraventa…” El eje comercial transpacífico tuvo la fuerza y capacidad para constituirse como un espacio económico autosuficiente que, no obstante un océano de por medio. Desde Manila en Filipinas se dirigía al puerto de Acapulco en México y llegaba hasta la propia ciudad de México por vía terrestre. En el siglo XVII llegó a convertirse en una competencia para las manufacturas textiles que ingresaban las flotas peninsulares en Veracruz puerta de acceso al continente asiático desde América. El mantón llegó a Guatemala, a Perú y a Buenos Aires por vía terrestre (Yuste López, 2021). Como se observa, trazó una línea comercial dentro de América Latina. Además desde España, donde desembarcó luego de México, llegó a Orán, Argelia, durante la ocupación francesa (1832-1962) “dada la cercanía de las relaciones entre oranesas y españolas que dejó una gran huella en la vida cotidiana de las mujeres de ambas culturas” (Ziani, 2014).

El mantón se fue transformando, sin perder su esencia, modificándose según los gustos locales y tradiciones propias y uso de las prendas en el destino dado llegando a adquirir una identidad diversa según el lugar (Arbues Fandoz et al., 2008).

Destaca Alva (2016) que “nunca dejó de haber mujeres que trabajaban como comerciantes independientes”. Tanto los habitantes de Filipinas como los extranjeros formaban parte de este entramado comercial y artesanal que no hacía diferencias entre ellos ni en la producción, la logística, la recepción y la venta del mantón salvo por las restricciones legales que existían en cuanto al monopolio y las cuotas de mercado. Al decir de Tradición María José (s.f.), hubo allí una confluencia de culturas que propiciaron las rutas comerciales.

De lo descripto se puede concluir en una Segunda lección: alianzas estratégicas para ser realmente competitivos.

Por otra parte, los productos que llegaban de Oriente eran minuciosamente empaquetados para llegar a su lugar de destino en perfectas condiciones (Arbues Fandoz et al., 2008, Arbues Fandoz, 2015).

Sabían todos los factores que los deterioraban, y así́ podían protegerlos de un viaje tan largo y duro, con un ambiente tan adverso como son las condiciones marítimas en esos lugares.

El mantón es un producto realizado en seda natural con hilos también de seda, además de ser bordado a mano. Un producto muy delicado.

De aquí una Tercera lección: el servicio debe ser extremadamente cuidado y continuado en el tiempo.

El viaje, comenzaba en junio aproximadamente desde Cavite –un puerto cercano a Manila– y finalizaba en diciembre en el puerto de Acapulco donde realizaban la descarga de los productos para en marzo volver a poner rumbo hacia Manila, llegando en el mes de julio del año siguiente. La travesía Acapulco-Manila duraba menos, aproximadamente unos seis meses ya que para ir hasta Acapulco las corrientes marinas influían. El comercio transpacífico fue una empresa aventurada (Yuste López, 2021; Anzano Domingo, 2023).

El comercio se sostuvo durante 250 años (Santamaría, 2009) y se sucedieron año a año sin interrupción, sin retroceso en el volumen comercial ni en los beneficios (Pérez Lecha, 2015).

Y se concluye una Cuarta lección: vale la pena arriesgarse a innovar aunque el trayecto sea largo y aventurado.

6. Lecciones de sostenibilidad cultural

Los mantones comenzaran a producirse también en México y en España, en un proceso que tendió́ a enriquecer los diseños orientales originales a los que se les sumó la exuberante y colorida flora y fauna americana. En España “se transformaron los bordados, purificando la inmensa flora Iberoamericana, reduciéndola en gran medida solo a rosas y claveles” (Arbues Fandoz, 2015).

El mantón resulta un préstamo cultural, que fue rápidamente fue asimilado por otras tradiciones. Los mantones fueron simplemente adoptados por su belleza, colorido y exotismo, olvidando y desconociendo cualquier otra función que no fuera la meramente ornamental. Para Martínez Cardenas y Díaz Caro (2024), España se adueñó del mantón y, a mi criterio, en particular Andalucía.

Así, se afirma que la introducción en México de nuevas técnicas, como en el caso del mantón, diversificaron y enriquecieron la producción artesanal (Loza Martínez, 2023).

Por ello una Primera lección: necesidad de profundizar en los préstamos culturales. Lejos está la definición de préstamo cultural del concepto de apropiación cultural. El préstamo, como se observa con el Mantón, ha sido adoptado con respeto y recreado por las culturas como expresión propia (Aguilar Criado, 1999).

En México, el Mantón, “sufrió́ algunas transformaciones, pero a su vez él mismo fue un elemento transformador” (Arbues Fandoz, 2015). Su origen asiático sigue siendo un elemento clave en su historia, que resalta la importancia del intercambio global en la creación de iconos culturales. La llegada del mantón a través del Galeón de Manila fue parte de un proceso más amplio de intercambio cultural entre Oriente y Occidente. De aceptación cultural. De riqueza mutua en el intercambio.

Surge entonces una Segunda lección: debemos trabajar en unir las distintas culturas y fomentar la diversidad respetando la identidad.

Es importante destacar que los primeros mantones de Manila no tenían flecos (Ziani, 2014). Fue en España donde se incorporaron por influencia árabe. Un novelista español Pérez Galdós (s.f.), en su obra “Fortunata y Jacinta” decía que el fleco “tiene algo de los enredos del sueño”. Para Martínez Cardenas y Díaz Caro (2024) “el mantón de Manila del esfuerzo y el trabajo que han realizado miles de mujeres a lo largo de la historia donde han unido sus manos y su conocimiento para preservar la tradición y compartirla de generación en generación”. El proceso de producción del mantón sigue siendo completamente artesanal, aunque existen los industrializados. El proceso es complicado por lo que los artesanos se necesitan, se conocen y se relacionan a partir de valores de fidelidad, por razones de seguridad en el buen hacer, laboriosidad y confianza que hace que no se suelan cambiar las maestras. Porque ellas generan una relación casi personal con el mantón, tanto que dicen que el mantón las atrapa y que «el mantón es muy hechicero». Las embruja. (Aguilar Criado, 1999).

El proceso técnico se divide en varias etapas donde intervienen distintas artesanas o artesanos aunque generalmente son mujeres. Primero, el dibujo del diseño sobre la tela que la realiza la maestra; luego la ejecución del bordado, por parte de las bordadoras. Finalmente, el flecado, realizado por las denominadas flequeras  (Aguilar Criado, 1999; Martinez Cardenas y Díaz Caro, 2024).

Este descripto entramado nos acerca una Tercera lección: se puede soñar con los pies en la tierra generando relaciones duraderas y beneficiosas.

El mantón de Manila es más que una prenda ornamental; se ha convertido en un símbolo cultural y un elemento artístico en sí mismo. En la moda flamenca, en España, el mantón es un complemento indispensable del traje de gitana o de flamenca. Su manejo y movimiento durante el baile le añaden una dimensión estética y fascinante a la danza acercándola al embrujo que mencionaba.

La cantidad de bordado en un mantón pone de manifiesto su riqueza, tanto en materia prima (la seda) como en el trabajo artesanal. Teniendo en cuenta estos factores se establecía y se establece aún hoy el precio del mantón.  Después de analizar las técnicas y elementos constituyentes de los mantones de Manila se puede decir que son piezas dignas de considerarse obras de arte.

El mantón fue incorporado al arte, especialmente por españoles, valga citar el caso del poeta Juan Ramón Jiménez que pintó un cuadro denominado “Mujer con mantón de Manila”, mientras estaba en Sevilla como alumno del pintor gaditano Salvador Clemente, en el verano de 1.897. Color y poesía.

Figura 1(Ayuntamiento de Moguer, s.f.)

Solo color en el «Madrileña con mantón» del año 1884 del pintor impresionista español Joaquín Sorolla y en la pintura “La dama del Mantón” (año 1914) del representante del arte mexicano Saturnino Herrán.

Figura 2 (Centenario Sorolla, 2023)

Figura 3 (Rivera Pérez, 2028)

El mantón como un reflejo artístico social, que “va evolucionando y transformándose, desde la exquisitez oriental a la estética actual” (Arbues-Fandos, 2015).

Así una Cuarta lección: el producto artesanal debe poder considerarse una obra de arte.

Un arte que se entremezcla con las creaciones de hoy. Martínez Cardenas y Díaz Caro nos indican que “en el contexto de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid Autumn/Winter 2020-21, el diseñador de moda español Dominnico tomó el mantón de Manila como elemento central en su colección Idolatría… la marca italiana Dolce & Gabbana reconoció el valor estético y cultural del mantón de Manila en la Milano Fashion Week de 2015…” y “el diseñador estadounidense Rick Owens honró la tradición del mantón de Manila al vestir a la cantante Rosalía para la MET Gala 2021 y el desfile Crucero 2023 de Dior en Sevilla fue testigo de otra expresión contemporánea del mantón de Manila”.

Así la moda muestra que la sostenibilidad cultural y económica es posible para un elemento nacido de la creatividad humana y enriquecido a lo largo del mundo respetando y poniendo en valor las diferencias.

  • Conclusión

Laboulaye, como cita Arbues-Fandos (2015) en su precioso trabajo, decía que “La seda es a las demás materias textiles conocidas y estudiadas, lo que el oro para el resto de los metales”. El mantón de Manila, pleno de seda, como impulsor de ideas y acciones de sostenibilidad económica y cultural es, a mi criterio, oro, metal precioso, muy valioso.

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Abstract

Valuable contributions have been generated from the interdisciplinary dialogue between lines of research in 2024, including those related to the Manila Shawl. This work analyzes the lessons in terms of economic and cultural sustainability offered by the course of this craft across the continents and societies that have adopted and transformed it without altering its essence and giving it a diverse identity that is valid to this day.

Keywords: sustainability-culture-manila shawl-economy-sustainability

Resumo

Valiosas contribuições foram geradas a partir do diálogo interdisciplinar entre linhas de pesquisa em 2024, incluindo aquelas relacionadas ao Xale de Manila. Este trabalho analisa as lições em termos de sustentabilidade económica e cultural oferecidas pelo percurso deste ofício nos continentes e nas sociedades que o adoptaram e transformaram sem alterar a sua essência e conferindo-lhe uma identidade diversa e válida até aos dias de hoje.

Palavras-chave: sustentabilidade-cultura-manila xale-economia-sustentabilidade

[Las traducciones de los abstracts fueron supervisadas por el autor de cada artículo]